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LA CASITA DE BARREALES, SANTA CRUZ, DELICIAS DE LA COCINA PERUANA CRIOLLA

 

Con sus platos frescos y generosos, recetas de tradiciones ancestrales, el restaurante de cocina peruana criolla La Casita de Barreales es vitrina inmejorable para los platos de su tierra.

 

De inmejorable vista hacia los viñedos de La Posada, en una casa estilo chileno al interior del Boulevard La Viña, su dueño el chef peruano Edson Daga, 36 años, cocinero autodidacta desde los 16 años y profesional de Cenfotour, escuela especializada en cocina peruana, recrea la extracción popular de la sazón y ese matrimonio festivo y feliz entre los productos del mar, el ají rocoto y el limón en una profusa variedad de deliciosa cocina que conquistan nuestro paladar. Como el de aquel cliente chileno del restaurante en Lima donde el chef Daga trabajaba y quien le propuso este trabajo en Chile. Un año después de haberse hecho cargo se le presentó la oportunidad de comprar. Aquí Daga no sólo había creado la primera carta, sino que su sazón exquisita y sencilla de comprender ya había conquistado la extensa clientela que hasta hoy lo visitan.

Compró y no se amilanó tampoco cuando hace 6 años atrás se cambió a esta ubicación actual. El dueño le relató que a dos restaurantes anteriores allí les había ido mal. “No sé si sea la ubicación pero no han funcionado”, recuerda Edson que le dijo. Mientras la música peruana criolla en la voz de Chabuca Granda es la música de fondo, Edson nos dice que no para ni un día de agradecer la gran acogida que su cocina aquí ha tenido. Hoy trabaja con garzones y personal de cocina peruanos quienes participan con destreza en el impecable servicio del lugar. Pisco sour, ceviches, ají de gallina, leche de tigre, y más; arman una carta de claro tono mestizo cordillera y mar que con productos chilenos de selección logran imaginativas y sorprendentes alianzas.

 

 Alta cocina peruana

 

Catar en un restaurante peruano pasa ineludiblemente por el aperitivo con dos cocteles tradicionales del país vecino. Pisco Sour Tradicional. Fresco, de grata acidez y una evanescente espuma resultado del agitar en coctelera. Algarrobina. Con base en un destilado neutro de base vegetal. Manda el perfil dulce y se expresa delicadamente en sus 15° de alcohol.

Para acompañar el aperitivo Edson nos recomienda Chicharrón Mixto. Combinación de pescado, pulpo, camarón y calamar en salsa criolla, papas doradas y salsa tártara para untar. Absolutamente recomendable. La nota golosa de la fritura aporta aristas de variada textura y sabor. Un platillo que se puede compartir.

En el ítem ceviche el chef nos ofrece un favorito: Ceviche de Pescado. Cubos frescos de reineta marinados en limón peruano, rocoto, cebolla morada, camote y choclo. Un placer. Un clásico de alto nivel gastronómico, con su toque justo de picante, la presencia del camote que cumple la función de apaciguar el ardor en el paladar, aquí más bien realza lo tradicional. La cebolla amortiguada aporta sabor y no una intensidad avasalladora, la cancha (maíz frito, aporta sabor y crocancia). Rico, con un toque único y sazón propia.

 

Pescado Mediterráneo. Filete de pescado a la plancha, en salsa de jaiba, acompañado de arroz blanco y papas doradas. Preparado con reineta, de magnífico equilibrio con el perfil de los sabores nos permite entender el tremendo oficio del chef Daga en la cocina.

 

El Lomo Saltado. Tiras de lomo fino flambeado al pisco con cebolla morada, tomate, papas fritas y arroz blanco. Una delicia que nos prueba las pericias y la muñeca de la cocina en su manejo con el wok. De agradable textura y contornos que pasaron por el toque justo del fuego nos revela también la calidad de la carne y punto de sus aliños.

 

Los postres ricos son otra tradición peruana. Me apunto al Suspiro Limeño. Dulce y suave manjar cubierto de merengue con un delicioso sabor a canela preparado en casa. Inolvidable. Como la Torta Tres Leches, una combinación de bizcochuelo embedido con tres leches, que deshace en la boca. Decorados con chantilly y chocolate.

 

 Todo en la Casita de Barreales es fiel a su impronta mediante una cocina deliciosa, de inspiración criolla que respeta la temporada y sorprende a sus clientes.

 

Barra de Ceviches

 

Y para continuar, orgulloso de sus tradiciones Edson Daga  acaba de anexar a La Casita de Barreales, la Barra de Ceviches, los que se arman a la vista del cliente. Tal como se acostumbra en su país para visita usual y cotidiana cada vez que se quiere probar de todos; porque aquí habrá para elegir. Por ejemplo tres imperdibles: Ceviche Mixto. Combinación de pescado frescos y mariscos; Ceviche Barreales. Mixtura de mariscos: camarón, ostiones, pulpo, pulpa de jaiba y pescado. Y por supuesto la tradicional Leche de Tigre. Jugo de ceviche de pescado servido en copa con un toque de pisco peruano, y muchos más.

Variedad de ceviches que han conquistado el mundo y sobre todo el paladar de sus vecinos del sur, o sea, nosotros.

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