GUILLERMO GARCÍA, GERENTE GENERAL DE COEXCA. PRODUCIR CON ÉXITO LA CADENA CÁRNICA DE EXPORTACIÓN

 

El profesional lidera la compañía desde la constitución de la misma. Diecisiete años de crecimiento exponencial en los mercados externos de Coexca. En entrevista detalla los factores de éxito y los desafíos por delante.

 

La mañana del día de nuestra entrevista, Guillermo García había estado en la Plaza de Armas, en un acto conjunto con el alcalde de Talca para dar a conocer las actividades de la Fiesta del Chancho Muerto. “A esta fiesta le tengo un especial cariño”, dice. “Es una fiesta transversal, asisten personas de todo tipo de estratos culturales y socioeconómicos; y todos se sientan juntos en la Plaza en la misma mesa y todos comen lo mismo. Es distinta a cualquier otra fiesta masiva en Chile donde todas están segmentadas. Por eso esta fiesta es extremadamente potente”, dice con entusiasmo.

Esta es la 11 versión de la celebración costumbrista que Coexca organiza en conjunto con el Municipio de Talca. “Se inició como una cosa muy pequeña pero de éxito inmediato”, dice y recuerda el primer año. “Era mitad de tarde y me llamaron para decirme que la carne se había terminado y que todavía faltaba la comida de la noche. Les dije, ocupen la carne de mañana; y me respondieron: no, no, es que se acabó toda la carne de hoy y de mañana también ”. Hoy es una fiesta de más de 250.000 personas. “Me pone feliz el resultado de convocatoria que tiene. La gente de Talca asiste toda y lo disfruta todo”, afirma.

 

Una historia de predestino

 

De profesión Ingeniero Agrónomo y magíster en Economía, ambos de Universidad Católica, Santiago; alumno del Colegio Verbo Divino, tiene 42 años y está casado con María Brandán, de Córdoba, Argentina. La pareja tiene dos hijos: Delia, 9 y Nicanor, 4 años. El gerente general de Coexca, vive desde hace 15 años en Talca. Le pregunto si está acostumbrado. “Me estoy adaptando”, responde con gracia. Cuenta que su señora que vivía en Buenos Aires, está muy acostumbrada. “María es psicóloga y trabaja en el Hogar Belén que atiende a niños, jóvenes y adultos con discapacidad física e intelectual en riesgo social”.

 

¿Cómo se conocieron?

En Buenos Aires, en una micro¡ dice espontáneo. Un día yo iba en una micro con un amigo, ella se subió y se sentó atrás nuestro. Dos cosas, ni yo acostumbraba a andar en micro ni tampoco conversar con personas desconocidas, pero altiro quise hablar con ella. Le comenté a mi amigo y este me dijo. ‘No perdamos el tiempo, si total mañana nos vamos de viaje a Gualeguaychú. Deja no más’. Pero igual me puse a pensar qué decirle que pareciera más o menos inteligente. Yo sabía que íbamos por la calle Charcas; entonces me doy vuelta y le digo: ¿Te puedo hacer una pregunta. Tú sabes donde queda la calle Charcas? Cacha la pregunta¡ dice divertido. Y ella me responde ‘Vamos por la Avenida Charcas’ y baja la cabeza. Mi amigo como buen chileno festejaba de la risa. Por puro azar dos paraderos más adelante bajamos juntos. Conversamos algo y yo altiro le declaré mi amor. Le dije que me había enamorado de ella. Se puso toda roja y nos fuimos cada uno para su lado sin saber cómo se llamaba, ni cómo volver a ubicarla en esa enorme ciudad que es Buenos Aires.

Un día antes de partir de regreso a Chile, fui a una peña folclórica a comprar empanadas. Tú no me vas a creer… ahí estaba ella¡ dice. Nos dimos nombre y teléfono. Ese mismo día yo estaba invitado a tomar té a la casa de mi amigo el escritor Ernesto Sábato, la llamé y la invité… Pololeamos y dos años nos casamos.

 

Mercados y desafíos

 

Igual de interesante es su trayectoria laboral. Cuenta que tenía 17 años cuando ingresó a la industria de la carne de cerdo. Su abuelo materno, don Manuel González, era productor de cerdos. Tenía criadero en Champa, camino a Laguna de Aculeo, RM. “El mismo año ’95 que entré a la Universidad me hice cargo de la comercialización de los cerdos. Una experiencia enriquecedora, empecé a interactuar directo con compradores, fabricantes de cecinas y feriantes. Por cierto con muchos compradores de cerdos de la zona central; en esa etapa conocí a los socios de Coexca”.

Su nombramiento en la gerencia general de Coexca comienza en 2002. García recuerda. “El mismo año que se fundó, en agosto de 2002. En la Notaría León de Curicó se constituyó la sociedad, esto porque uno de los socios importantes es la familia de Jaime Soler, de Curicó, de larga trayectoria empresarial”, señala.

Le pregunto porqué la planta principal se instaló en Talca. “Puro azar porque la empresa no tiene socios de Talca sino de Curicó y Chillán, pero se dio la oportunidad de comprar aquí lo que era una planta de proceso q tenía una situación financiera complicada. Era una planta muy focalizada en supermercados”, señala.  Hoy Coexca cuenta además con otras dos plantas. Una en Retiro y otra en Camarico. El proceso principal de la empresa está en la planta faenadora de Talca. Una instalación de 14.000 mts cuadrados construidos, donde se realiza el desposte y está el área de frigorífico. Actualmente Coexca emplea a más 1.000 personas entre empleo directo e indirecto.

 

¿Qué objetivos perseguía y qué resultados se ha obtenido?

La sociedad mantiene los mismos objetivos iniciales, esto es comercializar los animales en los mercados de exportación, desde productores locales que por su escala no podían llegar a los mercados externos. Volumen que con la marca Coexca se exporta a los mercados de Japón, Corea, China, Unión Europea. Y luego con la marca Campo Noble en el mercado nacional de supermercados.

 

¿Cuál ha sido la respuesta al producto del mercado externo?

El 70 por ciento de nuestros ingresos de productos cárnicos están en los mercados externos. Nuestras ventas iniciales fueron del orden de 20 y 30 millones de dólares. El año pasado cerramos con una facturación de 100 millones y nuestra expectativa de aquí a cinco años es poder vender 150 millones de dólares. Nuestro mercado mayor de venta es Asia, no obstante estamos abriendo nuevos mercados.

 

¿Qué caracteriza a los productos de Coexca de otras propuestas del mercado?

El gran foco nuestro está en el valor agregado, en los productos y especificaciones customizadas a los clientes. Se procesa alrededor de 40.000 animales por mes, por lo tanto lo nuestro no está en el volumen sino en la calidad, en hacer cosas que otros no hacen: envases de peso fijo en porciones pequeñas.

Significa proporcionar al cliente lo que requiere y no ir a vender lo que yo produzco al cliente. Tenemos gran cantidad de códigos de productos, más que el resto de la competencia, al cliente le hacemos la receta: carne en circunferencia, laminada, etc en formatos 100, 200 grs o más. Y en el mercado nacional proveemos carne de cerdo a la industria de cecinas como PF, San Jorge, La Preferida o Llanquihue de Mödinger Hnos.

 

Hábleme del trabajo que hay detrás de su producción de cárnicos.

Actualmente tenemos dos fuentes de abastecimiento. Un 35 por ciento es de producción propia en campos nuestros. Operamos desde cuatro granjas distintas en las que generamos procesos integrados. Cadena de producción completa. Los otros 2 tercios de producto son de criaderos propios de los socios. De manera que no compramos cerdos en el mercado, esto porque nos interesa el control de la trazabilidad, del manejo de punta a punta del producto que comercializamos.

 

¿Cuáles son los desafíos en producción y exportación para los próximos años?

El gran desafío nuestro en la industria de la carne de cerdo tiene que ver en cómo producir más. A diferencia de otras industrias en el caso de cerdo es más complejo. La gente no quiere criaderos cerca de sus casas por las externalidades que eso genera; el gran desafío es cómo poder insertarnos en las comunidades con la gente, con los vecinos, en cómo poder trabajar mancomunadamente. De forma que el desafío no está en la infraestructura o en tecnología o comercial sino en la producción primaria de cómo poder aumentar la producción de cerdos.

 

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